Adaptado del sermón del Dr. Peter Master
El sorpresivo terremoto que sacudió a Colombia el día 11 de agosto de 2026 nos ha recordado, con estremecedora contundencia, la inmensa fragilidad de la vida humana y la inestabilidad de nuestras aparentes seguridades. En tiempos donde los fenómenos naturales, las epidemias, la incertidumbre económica y la convulsión social nos toman por asalto, el ser humano suele buscar desesperadamente explicaciones inmediatas en la ciencia o en la naturaleza.
Sin embargo, cuando acudimos a las Sagradas Escrituras, descubrimos que los acontecimientos de la historia —incluyendo las calamidades que hacen temblar la tierra— no ocurren al azar. Este artículo está basado en el sermón predicado por el Dr. Peter Masters, llevando por título original «Isaías 28: Los Actos de Dios y el Juicio Divino». A través de este mensaje, la Palabra nos enseña que Dios continúa gobernando el mundo, administrando Su justicia, instruyendo a Su iglesia y ofreciendo el único refugio inamovible para el alma.
El capítulo 28 del libro de Isaías nos traslada a un momento crucial de la historia bíblica, pero su advertencia resuena hoy con una lucidez y vigencia insoslayables para nuestra nación y el mundo entero.
El contexto histórico: Un pueblo dividido
Para comprender el alcance de la profecía de Isaías, es necesario considerar la situación del pueblo de Israel en aquel tiempo:
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El Reino del Norte (Israel / Efraín / Samaria): Tras décadas de desobediencia, idolatría y abandono de la ley divina, Samaria se encontraba a las puertas del juicio. Unos seis años antes de su caída ante el imperio asirio, Isaías advierte solemnemente sobre el fin de su prosperidad.
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El Reino del Sur (Judá / Jerusalén): Aunque preservado temporalmente, Judá no aprendió la lección del norte. Las advertencias de Isaías anticipaban lo que ocurriría aproximadamente 130 años después, cuando Jerusalén sería tomada y llevada en cautiverio por Babilonia.
1. La corona de soberbia (Isaías 28:1-6)
«¡Ay de la corona de soberbia de los ebrios de Efraín, y de la flor caduca de la hermosura de su gloria que está sobre la cabeza del valle fértil de los aturdidos del vino!» (Isaías 28:1)
El profeta comienza denunciando la complacencia de Efraín. Bendecidos con una tierra fértil y abundante, sus habitantes cayeron en el materialismo, la autosuficiencia y la ebriedad. Esta ebriedad no solo era física, sino moral y espiritual: el aturdimiento de quienes confían en sus riquezas e ignoran a Dios.
El juicio y el remanente
Dios anuncia un juicio devastador mediante la imagen de una tempestad de granizo y un torbellino destructor. La gloria de Efraín se desvanecería como la fruta temprana que se consume de un bocado.
Sin embargo, en medio del juicio brilla la gracia divina: Jehová de los ejércitos promete ser “por corona de gloria y diadema de hermosura al remanente de su pueblo”, sosteniendo a aquellos que perseveran en la verdad y la justicia.
2. La resistencia del corazón y la corrupción espiritual (Isaías 28:7-13)
Trágicamente, los líderes de Jerusalén en el reino del sur tampoco respondieron con arrepentimiento.
Guías ciegos y falsa doctrina
Isaías señala que los sacerdotes y profetas de Jerusalén también estaban descarriados por el vino y la sidra. En un sentido figurado, estaban infatuados con sus propios razonamientos y desviados por las alianzas políticas con naciones paganas.
El profeta describe los lugares de enseñanza con una imagen contundente: “toda mesa está llena de vómito y suciedad hasta no haber lugar limpio”. Esto representa la enseñanza contaminada con doctrinas acomodaticias, diseñadas para agradar al oído humano en lugar de honrar la Santidad de Dios.
Las disciplinas divinas en la actualidad
Al considerar crisis contemporáneas como el sismo que acabamos de vivir, o las epidemias y guerras a nivel global, debemos recordar que cuando el Señor retira Su mano de contención, la humanidad experimenta los frutos de su rebelión. Estas adversidades operan como disciplinas y advertencias solemnes para que una sociedad marcada por el ateísmo y el materialismo reconozca su necesidad del Creador.
La labor del predicador y el rechazo de la verdad
En los versículos 9 al 13, se ilustra la paciencia y el esfuerzo pedagógico del mensajero de Dios. Como explicó el reformador Juan Calvino, el método de enseñar “mandamiento tras mandamiento, renglón tras renglón, un poquito allí, otro poquito allá” refleja la condescendencia de Dios al simplificar Su verdad para un pueblo endurecido.
No obstante, al rechazar el descanso que Dios les ofrecía, la consecuencia fue severa: el Señor les hablaría en “lengua de extraños”, profetizando el cautiverio bajo los babilonios.
3. El refugio de la mentira frente a la Piedra Angular (Isaías 28:14-22)
El ilusorio “Pacto con la Muerte”
Los gobernantes de Jerusalén actuaban con abierta arrogancia frente a las advertencias proféticas:
«Por cuanto habéis dicho: Pacto tenemos hecho con la muerte, e hicimos convenio con el Seol; cuando pase el turbión del azote, no llegará a nosotros, porque hemos puesto nuestro refugio en la mentira…» (Isaías 28:15)
Esta actitud retrata con exactitud el pensamiento del hombre moderno: la falsa y arrogante seguridad de que la ciencia, el dinero o el progreso pueden librarle de los juicios de Dios y de la muerte.
La solución de Dios: La Piedra Probada en Sión
Frente a las falsas garantías humanas, Dios erige el único fundamento inquebrantable para la salvación:
«Por tanto, Jehová el Señor dice así: He aquí que yo he puesto en Sion por fundamento una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable; el que creyere, no se apresure.» (Isaías 28:16)
Esta majestuosa promesa señala directamente al Señor Jesucristo:
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Puesta por Dios: No es invención humana; es un acto soberano de salvación diseñado por el Padre.
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Piedra probada: Cristo fue probado en Su encarnación, perfecto en Su obediencia y sufrió en la cruz para saldar nuestra deuda con la justicia divina.
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Piedra angular y preciosa: Es el único cimiento seguro sobre el cual se edifica la Iglesia y la vida de cada creyente.
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“El que creyere, no se apresure”: Quien deposita su fe en Cristo no tiene por qué vivir dominado por el pánico frente a las crisis de este mundo —incluso cuando la tierra tiembla—, pues su eternidad está asegurada en Él.
Conclusión: El llamado para la Iglesia hoy
El mensaje del Dr. Masters sobre Isaías 28 nos recuerda que las falsas seguridades del mundo siempre se desmoronarán ante los actos y el juicio de Dios. Toda estructura levantada sobre el orgullo o la mentira será barrida; solo aquello fundamentado sobre la Piedra Angular permanecerá en pie.
En días de prueba, temblores e incertidumbre, la responsabilidad del pueblo de Dios es clara: cimentar nuestras vidas exclusivamente en Cristo, mantener la pureza de la doctrina y proclamar con urgencia y fidelidad el único mensaje del Evangelio, capaz de ofrecer refugio y paz eterna al ser humano.
Para escuchar este sermón en español en el siguiente link:
https://metropolitantabernacle.org/sermons-online/actos-de-dios/?lang=es